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Pescadero (¡mayorista!) romano

Si os parece que hoy en día se nos ocurren los negocios más estrafalarios, es que conocéis poco a los antiguos romanos.

Según los estudios realizados sobre un pecio del siglo II descubierto en Grado, nordeste de Italia, los antiguos romanos pudieron haber transportado peces vivos por el Mediterráneo dotando a sus barcos de un ingenioso sistema hidráulico. El equipo consistiría en un sistema de bombeo diseñado para captar agua de mar y llevarla a un depósito donde se alojaría a los peces. El aparato completo ha sido reconstruido por un equipo de investigadores italianos que analizaron la pieza decisiva hallada en el barco naufragado: una tubería de plomo insertada en el casco, cerca de la quilla.

Sabemos con certeza que el pequeño carguero transportaba unas 600 ánforas llenas de sardinas, caballa salada y el inevitable garum (la salsa de pescado que constituía el ketchup de los romanos). Pero ahora los arqueólogos sospechan que también pudo llevar alrededor de 200 kilos de peces vivos alojados en un depósito situado en la cubierta de popa.

Esta sería la primera prueba física que confirmaría oscuros relatos de fuentes clásicas. Por ejemplo, el historiador y científico Plinio el Viejo (23 – 79 dC), escribió que peces-loro vivos se transportaban desde el Mar Negro hasta las costas napolitanas con intención de aclimatar esa especie en el Mar Tirreno.

La pieza clave es el tubo de plomo. Una verdadera tubería de 130 cm y al menos 2,7 cm de diámeto que se inicia en un agujero practicado directamente en el caso del barco: evidentemente, ningún marino en sus cabales perforaría voluntariamente su barco a menos que existiera una buena razón para ello.

Y según los investigadores, el achique de la sentina está fuera de lugar: las bombas eran bien conocidas y se usaban de forma muy segura lanzando el agua por encima de la borda en los laterales del barco. Créen que la tubería no se usaba para sacar agua del barco, sino para introducirla en él. Y el propósito de ese inusual artilugio, dado el caracter de transporte pesquero del navío, no sería otro que el mantener con vida a un cargamento de peces (probablemente lubinas o besugos) proporcionándoles agua bien oxigenada.

Conectada a la tubería de plomo, una bomba manual de pistón permitiría el fácil intercambio de agua del depósito. Los cálculos son del orden de un cambio completo de aguas cada media hora, para asegurar un suministro constante de oxígeno en un depósito de 4 metros cúbicos.

Y el contexto en que se movía el barco apoya la idea. La cercana costa de Istria era conocida por sus numerosos viveros, verdaderas piscifactorías de la época. Es posible que el barco de Grado transportase peces vivos desde esos viveros hacia los grandes mercados del Adriático. Por ejemplo, el rico puerto de Aquileia queda a menos de 10 horas de Istria, un viaje que permitiría mantener vivos los peces con facilidad usando una bomba de agua realmente modesta.

Y luego nos dirán que los romanos eran unso desalmados: ¡si hasta sacaban de excursión a su comida!

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