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Como no había TV... ¡monedas!

Es sabido que, en tiempos en que aún no existía la tele, el medio que empleaban los gobernantes para darse a conocer al pueblo, e incluso registrar hechos notables, eran las monedas.

¿Puede una moneda helenística de 2600 años de antigüedad indicarnos un evento astronómico? Bueno, pues eso es lo que cree Robert Weir, profesor de arqueología y lenguas clásicas de la University of Windsor, en Canadá, y apasionado astrónomo amateur.

El profesor Weir, buen especialista en numismática antigua, encontró extraña la iconografía empleada en una acuñación de Antíoco VIII, fechada alrededor del año 120 aC. La moneda presenta en una cara el rostro del rey seleúcida, pero en el reverso aparece Zeus, erguido bajo un creciente lunar y, sobre su diestra extendida, aparece flotando lo que parece una estrella muy brillante.

Lo interesante es que esta iconografía de Zeus no se había empleado antes, pero jamás volvió a usarse después. Eso hizo que Weir se interesará por la cuestión e intentara relacionarla con un suceso astronómico que invloucrase a la Luna y a otro objeto celeste muy brillante, y que pudiese tener por testigo al rey del Imperio Seleúcida.

Y descubrió que el 17 de enero de 121 aC, los residentes de la capital, Antioquía, en su paseo nocturno, pudieron ver al planeta Júpiter "tragado" por la Luna, un fenómeno que los astrónomos actuales llaman ocultación. Este fenómeno, puramente astronómico, se vería reforzado por las creencias astrológicas del momento: en esa fecha, Júpiter (Zeus para los griegos, dios máximo y por tanto relacionado con los reyes) estaba en la constelación de Cáncer, signo regente de la región siria.

Siguiendo ese hilo, el profesor ha descubierto que en la misma época hubo otras ocultaciones importantes. Otra de Júpiter ese mismo año, y apenas una semana después de la primera, hubo una ocultación de Venus, cosa que también constituía un signo positivo. Así que con toda probabilidad los astrólogos pronosticarían buenos augurios para el el monarca.

Como consecuencia, Antíoco VIII, gobernante junto a su madre de un reino inestable, pudo haber imaginado que finalmente los cielos se aliaban con él. Lo cual sin duda merecería darse a conocer a través del medio de difusión más importante de la época: las monedas.

Pero, desafortunadamente para Antíoco, su imperio se sumergió en una época conflictiva, con uno de sus hermanos, Antíoco IX, disputándole el derecho al trono. Finalmente ambos resolvieron dividir lo que quedaba del reino seleúcida.

Así que la buena suerte cósmica del rey parece que no duró demasiado. Weir explica que 'pocos años después de que asesinara a su madre hubo todo tipo de malhadados eclipses de Marte y Saturno'. Incluso peor, poco antes de que la moneda dejase de acuñarse, alrededor de 114 aC, 'ocurrió algo en el cielo que solo acontece una vez cada 2.000 años', cuenta. "La Luna eclipsó a Marte y a Saturno al mismo tiempo. Un acontecimiento que estaba entre los peores augurios que uno podía contemplar".

Por suerte, los humanos ya no nos regimos por esas fantasías astrológicas, ¿no?

¿¿NO??

El estudio del profesor Robert Weir fue presentado en la reciente reunión anual del Archaeological Institute of America. (ANI).

 

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